MIA

Somos una familia conformada por 5 machitos y Lucha, la reina de la casa.

El 23 de Noviembre del 2011 nació Stefano, el quinto cachorro de la camada (el primero soy yo, obviamente), recibido con mucha alegría, amor y como siempre, esperando que venga con un pan bajo el brazo porque eso de donde comen 5, comen 6 o de donde comen 6, comen 7; no es tan cierto porque no todo es comer, un hijo es todo un presupuesto, la comida es lo de menos.

Meses antes para que Stefano cumpla 2 años, yo quería la princesita de la casa, la mujercita y comienzo a presionar a la jefa; pero todos sabemos que el hombre propone la mujer dispone. Ya pues gordita, vamos por la mujercita, con ella cerramos la family, te prometo que me concentro, te imaginas, saldría linda, sería toda una lobita nuestra hija, le bromeaba. Como boxeador a punto de caer en el enésimo KO siempre con el mismo rival, veía como el uppercut final llegaba a mi rostro y las letras del guante moviéndose en cámara lenta “THE FACTORY IS CLOSED, LOVE YOU, L” .

Ya he cumplido con mi cuota de humanos en el planeta, he tenido 3 cesáreas, una cuarta es muy peligrosa y más cosas que lo único que hacían era ir desvaneciendo la idea de mi MIA, ese era el nombre elegido para mi hija, iba a ser MBM como yo (Manfred Bustamante Michelena y Mia Bustamante Montes), lo máximo, que más podría pedir.

Estaba tan seguro que iba a ser mujer que apostaba lo que sea a quien sea, iba a salir mujercita. Durante esos meses previos al cumple, hubo momentos en que Lucha me decía “podría animarme si nos aseguramos que sea realmente mujercita” o sea un “in vitro”.  Yo le entro a muchas cosas pero a eso no, porque creo que, gracias a Dios, no hemos tenido problemas para concebir a nuestros hijos y que la medicina me elija el sexo de un hijo no va conmigo, ya no seguía con la conversación porque no me iba a convencer. Para mi, el espermatozoide que llega es el más bravo así sea mujer u hombre, ganó la carrera hacia el óvulo, así que sea lo que Dios de. Respeto mucho a las personas que lo hacen pero es un punto de vista personal que no es el tema de este artículo.

Desde que nació Stefano, y no sé porque, yo ya sabía cómo sería mi hija MIA, llámenme loco, demente, chiflado pero es la verdad, cierro mis ojos y veo el color de sus rulos,  su cuerpecito como iba creciendo a lo largo de su vida, tendría un cuerpazo y bailaría mejor que su madre, sería una negra más del Carmen (Lucha es chinchana,  ahí la conocen porque baila festejo tan bien o mejor que las negras del Carmen y además porque es gritona, su apodo familiar es Negra).

Mia con su carácter, su fuerza, sería una fiera mi hija carajo. Haría babear a los mirones y también a sus hermanos que los imagino cuidándola, mimándola, siendo recontra celosos con ella, pobre mi hijita estaría jodida con 4 hermanos.

Para ponerle fin a esos 4 energúmenos que se encargarían de hacerle la vida imposible a cualquier pretendiente, estaría yo como consejero de cómo tratar a los trogloditas que se le iban a acercar. Ella tendría en mi lo que fue mi hermana mayor Patty cuando se trataba de mujeres. Ella me lleva 5 años y todos sus consejos daban resultado cuando los cumplía. “Manfred no la llames porque la cagas, ya saliste sábado y domingo con ella, no la llames hasta el jueves, si ella interesada te va a llamar el miércoles, no seas huevón, amárrate las manos, así somos las mujeres, no nos gusta que estén detrás nuestro, que nos choteen un poquito nos gusta más, muestra algo de desinterés”. Después de entenderla ante tanta derrota que yo mismo me provocaba, es que las victorias llegaron mas que las derrotas, la tenía que cagar de vez en cuando y ahí estaba la voz de Patty, «te lo dije jajajjaa, eres más huevón». Así sería yo con MIA, su consejero. Igual va a sufrir por amor como todos, la vida da sus golpes pero que sería de ella si no fuera así.

Habiendo conocido a mi hija sin haber nacido, derrotado y triste porque la fábrica estaba cerrada es que el 22 de Diciembre del 2014, so pretexto de tener mi primera mascota a mis 40 años y por Navidad, es que voy al Jockey a comprar una perra, no sabía que marca (léase raza) iba a comprar, porque de animales no sabía nada, nunca en mi vida tuve ni siquiera un hámster, canario o loro, lo máximo que tuve fue un pollito amarillo en bolsa de papel con huecos de las kermesses de mi colegio SAP (San Antonio de Padua). Si, se morían a las 3 horas de llegar a la casa por tanto manoseo que el animalito soportaba, una masacre animal eran esas kermesses. Se siguen dando pollitos? creo que ya no, ojalá, pobres pollitos.

Ahora que pienso bien sobre el porqué nunca tuvimos mascota en casa, es que los Bustamante Michelena vivíamos en un “dúplex” en la Residencial San Felipe y erámos 8 personas, 7 de la familia y la chica que hacia los quehaceres de la casa. Así que creo, que si entraba un perro a la casa, mi viejo o mi vieja o quizá los 2, botaban a uno de sus 5 hijos para que entrara el animal, porque a la chica ni hablar; así que a conformarse a ver las mascotas de mis patas o a los gatos y perros callejeros que habían por montones en mi querida Resi.

Regresemos a la tienda de animales del Jockey …. después de que me presentaran media tienda, es que elijo a mi labradora color chocolate. Habían 2 machos y 1 hembra. Basto mirarnos «eye to eye» para sentir lo mismo que sintió Carmona cuando vio a Tula y es en ese momento que la bautizo como Mia a mi perrita, en honor a mi hija que me negaban. Llego a la casa con Mia y todo fue alegría, la camada estaba completa, nos trajo una alegría indescriptible (tanto así que después llegó Wiro, un schnauzer y Micky, un gato callejero de Chincha que mi querida suegra nos endosó suavecito, cuando no mi suegra!!!). Me cambió la vida, antes no dejaba que ningún animal se me acercara, les tenía miedo. Se convirtió en la única que me mueve la cola y sonríe cuando llego a casa después del trabajo, es una incondicional, me mueve la cola hasta cuando la regaño, chicas aprendan por favor!!!!. Es muy cierto que cuando uno llega del trabajo lo primero que debería de hacer es tocar a su mascota, le trasladas cualquier energía negativa que estés cargando; así que aparte de moverme la cola, de mirarme con cariño, de estar a mi costado así la corrija fuerte, me hace terapia, los animales son de una nobleza extrema, nunca es tarde para que tengas uno, anímate, te alegrará la vida.

Han pasado los años y es así como, Lucha y yo, sin querer queriendo, nos encontramos con el conocido refrán “al mejor cazador(a) se le escapa la paloma”. El pasado martes 29 de Enero nos dicen que estamos embarazados; se pueden imaginar nuestras caras de sorpresa. Ante esta linda sorpresa es que pasamos una semana genial, un poco preocupados porque tampoco es que seamos unos chibolos para tener un hijo porque siempre después de los 40 hay un poco de riesgo. Los chicos alucinados, Stefano ya se sentía desplazado por su hermanita que iba a llegar, nadie hablaba que sería hombre, pobre de aquel que se animara a decir algo sobre eso. Solamente la familia cercana sabía del embarazo y le digo a mi mamá que iba a tener una hija, pensó que habíamos hecho un tratamiento para que salga mujer por la manera tan certera que le hablaba. Mami sabes que no le entro al in vitro. Ay Manfred estás loco, cómo vas a saber que es mujer. Mamá, que es mujer y no se diga más.

Pasó la semana donde el nombre era la negociación del debate, no querían que se llamara como mi perra. En mi interna, serían 2 nombres,  MIA y un nombre más que sea fuerte para nuestra fiera que llegaba. Había que seguirles la corriente, hacerles sentir que ellos estaban eligiendo el nombre, encantados de ver a los chicos pelearse por el nombre y engriendo a su mamá como nunca antes lo había visto.

Pero, la naturaleza es sabia y contra ella no podemos hacer nada, pasamos días de complicaciones y todo pasa por algo. No era el momento de MIA para iluminar el mundo, de hacerme reír más de lo que hace cuando pienso en ella, en otra vida será nuestro encuentro.

Hija MIA, no llegue a conocerte físicamente, te recordaré por siempre.

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